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Apenas un año le llevó a Laura Rey pasar del hobby a la acción, sin por ello perder la cuota
de regocijo que caracteriza a Glitter desde el momento mismo de su fundación.
Nacida como una apasionada labor doméstica
de restauración y venta de clásicos de la iluminación, a los pocos meses el sello se amplió al diseño, la fabricación, el ensamblado y la venta de sus propios modelos. Así se transformó rápidamente en una marca-referencia
en el mapa del diseño con distribución nacional y proyección en el Mercosur.
Todo eso (el optimismo, las búsquedas formales,
el tributo a diseños que modificaron de verdad
la vida de la gente) estaba en las dos palabras que componen la marca: Glitter Iluminación.
La primera, término que en inglés significa "brillo", "destello", "resplandor".
La segunda, como todo el mundo sabe, aludiendo a la "acción y efecto de iluminar" pero también
a "conocimiento de algo".
Por el camino de esa combinación de brillo y fundamentos del diseño moderno, la marca no paró de crecer, posicionándose en un mercado competitivo como la preferida de jóvenes arquitectos, decoradores y amantes de los objetos elegantes en general.
Glitter empezó gracias a la pasión y así sigue.
Como tiene que ser. |
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